Quieren Imponer A Alan y Al TLC A pocos días de exhumarse cadáveres de tumbas de Accomarca las primeras victimas del régimen de García-, los peruanos volveremos a las urnas. En este circunstancia, y como colofón de lo ocurrido antes, tendremos que optar escogiendo entre Ollanta Humala y Alan García, o asumiendo distancia frente a ambos, viciar el voto, como lo hicieran ya más de dos millones de electores en abril. Arbitrariamente la derecha ha buscado generar una polarización falsa, pero favorable a sus aviesos propósitos. Ha pretendido convencer al electorado que la contienda pendiente es una disyuntiva entre democracia y dictadura. Como todo tiene un precio, ha debido tragarse un inmenso sapo y desfilar por todas partes asegurando a quien quisiera oírle que Alan García es, nada menos, que la personificación de la democracia. (lo han convertido ya en el “candidato de los ricos” apoyado por Arturo Woodman y Dionisio Romero). A ese juego repulsivo e hipócrita, se han prestado sobre todo los medios de comunicación y sus voceros, pero también los politiqueros al servicio de la clase dominante. Como quien no quiere la cosa se han echado a la espalda el pasado siniestro de quien, hasta ayer nomás, consideraban “inconfiable” y lo han convertido en depositario de sus ilusiones. Han dejado atrás, para eso, la matanza de los Penales, los asesinados en serie, la guerra sucia, pero también el descalabro económico, el saqueo de la hacienda pública, el robo sistemático de los bienes del estado, la inflación galopante, la sustracción de reservas, la pérdida de lingotes de oro del Banco Central y todas las otras lindezas que caracterizaron el régimen que azotara la vida nacional entre 1985 y 1990. En el extremo, han admitido los caprichos del soberbio dirigente aprista consintiendo en admitir que recordar su historia es un modo de hacer “guerra sucia” y “empañar el proceso democrático”, como si todos tuviéramos el deber de sumarnos al coro de áulicos que se ha constituido en las últimas semanas, y olvidar para siempre el terror y la sangre. Es claro que nosotros no nos adheriremos nunca a tamaña maniobra y seguiremos en la brega con nuestras modestas fuerzas para decirle al país que votar por García y ungirlo nuevamente como Presidente constituye una manera torpe y cobarde de asumir un suicidio político que nunca tendrá explicación para las generaciones venideras. La argumentación que se usa para justificar tamaño despropósito es simplemente ridícula. Ollanta Humala está muy lejos de ser el comunismo, como se le pretende hacer creer a la gente. Y su propuesta de gobierno no hace sino introducir algunos elementos de corte nacionalista que no implicarían cambios sustantivos en la vida peruana. Eso, lo intuye el pueblo que si bien muestra simpatía por el uniformado, no confía plenamente ni en su historia ni en su equipo de gestión, que sigue siendo turbio y discutible. Por eso el “voto de protesta” contra ambas alternativas ha tomado cierta fuerza en diversos sectores sociales. En la Izquierda, hasta muy pocos han tenido el valor de definir su propia propuesta resolviendo votar por Ollanta. La mayoría de los fragmentos de un universo deshecho y en derrota, han preferido callar antes de definir y orientar a los suyos. Nosotros no asumimos ese juego, y recomendamos a nuestros lectores votar a conciencia cerrando firmemente el paso al retorno de quien no tiene luces para gobernar, pero sí soberbia suficiente, prepotencia clara y vínculos netos con el Gran Capital y las Mafias más corruptas. El TLC En La Recta Final Como era previsible, Alejandro Toledo busca obsesivamente aprobar el TLC que suscribiera en Washington el pasado 12 de abril a espaldas de los intereses del país y que extendiera la partida de defunción a la Comunidad Andina de Naciones, como lo señalara Hugo Chávez. No lo hace sólo por su propia voluntad. También porque eso forma parte de la receta de la Casa Blanca, empeñada como está en maniatar al próximo gobierno -cualquiera que sea- para asegurar la vigencia del “modelo” neo liberal que tanto daño ha causado al país. Para ese efecto cuenta, sin duda, con la complicidad de los llamados “partidos grandes”, que vivieron siempre -y gobernaron- a la sombra de la administración norteamericana sirviendo dócilmente sus propósitos. En particular el APRA -por su proximidad al Poder y su fuerza parlamentaria- es una herramienta decisiva para tal efecto y su dirección -traicionando el sentimiento de sus propias bases- se muestra dispuesta a complementar esa iniciativa. Tratará, sin embargo que el tema pase a consideración del Congreso después de la segunda vuelta para que una decisión no compartida por la ciudadanía, no afecte la sensibilidad del electorado el 4 de junio. Aunque está planteado el tema de un Referéndum para el que se han agotado los requerimientos legales, es improbable que se opte por tal procedimiento porque la reacción no se muestra dispuesta al debate sino apenas al acatamiento servil y lacayuno a los dictados de Washington, actitud que busca perversamente extender al conjunto de la ciudadanía. La opinión pública no debe aceptar pasivamente tamaño despropósito, y la movilización del 24 de mayo convocada por las organizaciones sociales y sindicales constituye un deber ineludible a través de la cual el Perú dirá su palabra. El ALBA y la Perspectiva de los Pueblos Precisamente para enfrentar tratados de orden local, como el TLC, está surgiendo el Acuerdo Bolivariano para las Américas –el ALBA- que concluyera recientemente en La Habana con la suscripción de cinco documentos muy valiosos por parte de los mandatarios de Cuba, Venezuela y Bolivia. A diferencia del ALCA, un acuerdo meramente económico para beneficio de los grandes monopolios, el ALBA alienta sociedades más humanas, justas y participatorias; una integración basada en la unidad, la solidaridad y la justicia; una alianza de pueblos en proceso de transformación y un acuerdo para avanzar a partir de un punto de vista social. El ALBA se esmera, en efecto, por resaltar el trabajo productivo y creador de los pueblos como fuente de riqueza, y la lucha de las grandes masas por un porvenir mejor. Loable tarea a la que nos sumaremos tarde o temprano también los peruanos. LOS ALETAZOS DE LA CORRUPCION: El retorno de los Crousillat, capitostes del Canal 4 que se vendieran por una cuantiosa suma -14 millones de dólares- al corrupto régimen de Fujimori en la siniestra “salita del SIN”, puso nuevamente en el debate el tema de la actitud de la sociedad peruana frente a la corrupción. En una circunstancia en la que la carta que se maneja es la de la impunidad, resulta fundamental redoblar la lucha para que se castiguen ejemplarmente las acciones implementadas por la Mafia en el pasado reciente. Los empresarios a su servicio no solamente que deben afrontar juicios, sino que tienen la obligación de devolver al país los dineros mal habidos, hecho que no viene ocurriendo por la lenidad de la justicia y la complicidad de quienes tienen el deber de administrarla. Los juicios incoados a la Mafia deben concluir de acuerdo a ley y en estricto sentido de justicia. Entre ellos, para actuar sin dobleces ni acomodos, hay que considerar los casos que involucran a García y a Giampietri. |